PascamoReservar
Para clínicas de rejuvenecimiento facial

Tus pacientes merecen toda la atención de tu equipo. Hoy se la llevan el teléfono, WhatsApp y la agenda.

Vemos dónde está perdiendo tu clínica tiempo, pacientes o dinero, y ponemos en marcha la forma de solucionarlo. Para que tu equipo vuelva a dedicarse a lo que mejor sabe hacer: cuidar a las personas.

Sin compromiso. Si no merece la pena cambiar nada, también te lo diremos.

En la recepción de una clínica, una recepcionista atiende con calma a una paciente; al fondo, un hombre espera en la sala.
Un día cualquiera

Mientras atiendes a quien tienes delante, el resto de la clínica sigue pidiendo atención.

09:05
Hay tres pacientes en la sala de espera. Suena el teléfono. En WhatsApp hay once mensajes de anoche sin leer.
10:30
Un paciente sale de la cabina con una duda sobre los cuidados de las próximas horas. En recepción se la resuelven de pie, entre dos llamadas.
11:45
Alguien pregunta por Instagram cuánto cuesta un tratamiento. Le contestan a las siete de la tarde. Ya no hay respuesta.
12:15
Tercera llamada de la mañana con las mismas preguntas: cuánto dura, si molesta, cuándo se ven los resultados.
13:00
La cita de las doce avisó a primera hora de que no venía. Con la recepción desbordada, no dio tiempo a ofrecer el hueco a otra persona. Esa hora de consulta se ha quedado vacía.
16:20
Sobre la mesa hay una lista de presupuestos de las últimas semanas. Todavía no ha habido tiempo de llamar a esas personas.
18:10
Una paciente a la que trataron hace cuatro meses ya debería haber vuelto para su revisión. Se le ha pasado, y a la clínica también.
20:00
Cierras. Habéis trabajado sin parar. Y aun así se han quedado cosas sin hacer.

Tu equipo hace todo lo que puede. Pero una persona no puede estar a la vez con el paciente, con el teléfono, con WhatsApp y con la agenda.

Lo que no se ve

Lo que se pierde no aparece en ninguna factura.

Cada una de estas cosas parece pequeña. Juntas, cuestan pacientes, horas y dinero cada mes.

Las personas que preguntan y no reciben respuesta a tiempo.

Escriben por WhatsApp, Instagram o la web, normalmente cuando la clínica está cerrada o muy ocupada. Cuando por fin se les contesta, ya han reservado en otra clínica o han perdido el interés.

Las mismas preguntas, una y otra vez.

Qué es, cuánto dura, si molesta, cuándo se ven los resultados. Son preguntas razonables, pero contestarlas por teléfono una a una ocupa buena parte del día de la recepción.

Los presupuestos que se quedan en un cajón.

La persona vino a la primera visita y se llevó el presupuesto para pensarlo. Si no hay un seguimiento, ese tratamiento se pierde.

Las citas que se quedan vacías.

La persona no vino, o avisó tan tarde que no dio tiempo a ofrecer el hueco a otra. Ese tiempo ya no se recupera.

La recepción que no puede atender como querría.

Contestando llamadas, confirmando citas, apuntando cambios. Y quien está delante espera mientras suena el teléfono. Es la primera impresión de tu clínica.

Pacientes sin acompañamiento después del tratamiento.

Una duda sobre la inflamación, un pequeño hematoma, una pregunta sobre los cuidados. Si no es fácil resolverla, la confianza baja aunque el resultado sea bueno.

Las revisiones y retoques que se quedan sin programar.

Tus pacientes también tienen una vida ajetreada. Necesitan que se les recuerde cuándo les toca la revisión o el siguiente retoque. Si no se les recuerda, pasan los meses y no vuelven.

La información repartida en mil sitios.

La agenda en un programa, los presupuestos en otro, los mensajes en el móvil de recepción y algunas notas en un papel. Encontrar algo se convierte en parte del trabajo.

No saber cuánto se está perdiendo.

Cuántas llamadas no se cogieron, cuántos presupuestos siguen pendientes, cuántas citas se quedaron vacías este mes. Sin esos datos, no es fácil decidir qué cambiar primero.

Cómo lo resolvemos

Vemos dónde está el problema en tu clínica y lo resolvemos.

Cada clínica pierde por un sitio distinto. En una son los mensajes que llegan de noche. En otra, los presupuestos sin seguimiento. En otra, la recepción que no da abasto. Por eso no empezamos ofreciendo nada. Empezamos entendiendo cómo funciona hoy tu clínica.

01

Entendemos cómo trabaja tu clínica

Quién contesta, cómo se dan las citas, qué pasa después de cada visita y dónde se quedan las cosas a medias.

02

Valoramos qué merece la pena cambiar

No todo lo manual es un problema, y hay cosas que deben seguir haciéndolas personas.

03

Diseñamos la solución para tu clínica

A veces basta con cambiar un paso. Otras hay que automatizar una tarea, adaptar el programa que ya usáis o crear algo nuevo.

04

Lo ponemos en marcha

Y lo ajustamos con tu equipo hasta que funciona en el día a día.

05

Comprobamos el resultado

Con los datos de tu clínica: lo que querías mejorar, antes y después.

La tecnología donde ayuda. Las personas donde importan.

El resultado

Que tu equipo vuelva a tener tiempo para las personas.

Las personas que preguntan reciben respuesta, también fuera de horario.

Quien se interesa por un tratamiento recibe información general, revisada por tu clínica, y llega a la cita con las dudas básicas resueltas.

Menos llamadas para preguntar lo mismo.

Las citas se confirman y, si alguien no puede venir, el hueco se puede aprovechar.

Quien se llevó un presupuesto recibe seguimiento y resuelve sus dudas.

Tus pacientes se sienten acompañados después del tratamiento y vuelven cuando les toca.

La recepción atiende con calma a quien tiene delante.

Sabes en qué punto está cada cosa y qué se está perdiendo.

El resultado depende de dónde esté el problema en tu clínica. Por eso lo definimos contigo antes de empezar y lo comprobamos después.

El coste

Haz la cuenta con los datos de tu clínica.

No te vamos a dar una cifra del sector. Pon tus números y mira cuánto supone.

Rellena los datos y aquí verás el resultado.

Quién está detrás

A veces hace falta una mirada de fuera.

Mónica Cadaval, fundadora de Pascamo

Dentro de la clínica, el día a día no deja ver dónde se pierden las cosas. Todo el mundo está ocupado atendiendo. Yo llevo más de veinte años en gestión y planificación, en sectores muy distintos: industria, innovación y marketing. Mi trabajo ha sido siempre el mismo: entender cómo funciona algo por dentro y encontrar una forma mejor de hacerlo.

No te voy a enseñar casos de otras clínicas. Te voy a escuchar, a revisar la tuya y a decirte con honestidad qué merece la pena cambiar.

MÓNICA CADAVAL
Fundadora de Pascamo

Los 15 minutos

Qué vamos a hacer en esos 15 minutos.

Me cuentas cómo funciona hoy tu clínica y qué es lo que más te preocupa.

Veo contigo dónde se está perdiendo tiempo o dinero.

Si encaja, te enseño cómo funcionaría en tu clínica.

Si no merece la pena cambiar nada, te lo digo.

No necesitas preparar nada ni compartir datos de tus pacientes.

¿Dónde se le escapa tiempo o dinero a tu clínica?

En 15 minutos lo veo contigo. Si merece la pena cambiar algo, te enseño cómo. Si no, también te lo diré.

Elige el día y la hora que mejor te vengan.

¿Prefieres escribirnos? WhatsApp →

Al pulsar, se carga el calendario de reservas de nuestro proveedor, HighLevel. Más información en la Política de cookies.

También puedes escribirnos a hola@pascamo.com

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de reservar.

Tu recepción ya hace mucho. El problema no es que no quiera: es que está atendiendo a la persona que tiene delante. Nos ocupamos de que lo repetitivo no le quite tiempo para lo que necesita una persona.

No empezamos por la herramienta. Primero vemos dónde está el problema. A veces la solución es pequeña. Otras hay que construir algo. Y si no merece la pena, te lo decimos.

Solo donde tenga sentido y siempre sabiendo que es un sistema automático. Lo que necesita criterio médico o trato personal sigue siendo de tu equipo.

No. Partimos de lo que ya usáis.

Depende de lo que necesite tu clínica. Primero vemos si merece la pena; después hablamos de precio.