Qué hacemos
A veces basta con cambiar un paso.
Otras hay que construir algo nuevo.
Puede hacer falta automatizar una tarea, conseguir que varias herramientas trabajen juntas, atender una consulta, organizar información, eliminar pasos manuales, adaptar el programa que ya usáis o crear una herramienta que todavía no existe.
Lo importante no es qué tecnología utilizamos. Es qué conseguimos con ella.
Los mismos problemas,
en negocios muy distintos.
01Que una consulta no se quede esperando
Responder por teléfono, WhatsApp o web, recoger la información necesaria, hacer seguimiento y avisar al equipo cuando haga falta una persona.
Pasa en una clínica con quien pregunta por un tratamiento a las diez de la noche, en una asesoría con el cliente que llama por tercera vez para saber cómo va lo suyo o en un despacho con la llamada que nadie puede coger durante una reunión.
02Que una cita no dé más trabajo del necesario
Reservas, cambios, confirmaciones, recordatorios y avisos pueden gestionarse sin que alguien tenga que estar pendiente de cada paso.
Pasa en una clínica con las citas de mañana que hay que confirmar una a una y el retoque del que nadie avisa a tiempo, o en un despacho con la primera reunión de un cliente nuevo que se cambia tres veces.
03Que no haya que perseguir lo que falta
Facturas, documentos, datos o autorizaciones. El sistema puede detectar qué está pendiente, solicitarlo, hacer seguimiento y avisar al equipo cuando sea necesario.
Pasa en una gestoría con las facturas del trimestre y los extractos del banco, en una clínica con el consentimiento que tiene que llegar firmado antes de la cita o en un despacho con la provisión de fondos y la hoja de encargo.
04Que los datos lleguen donde tienen que llegar
La información puede pasar de una herramienta a otra, actualizarse y llegar a quien la necesita sin copiar, pegar y comprobar una y otra vez.
Pasa en una gestoría con los datos de un trabajador nuevo que se escriben en el programa de nóminas y en una hoja de cálculo, uno detrás de otro, o en un despacho con las horas que se apuntan en un sitio y se facturan en otro.
05Que encontrar información no se convierta en parte del trabajo
Documentos, datos y procedimientos pueden organizarse para que estén disponibles cuando alguien los necesita.
Pasa cuando nadie sabe con seguridad dónde está la última versión de un documento, cuando llega una inspección y hay que reunir papeles de varias carpetas a contrarreloj o cuando el informe de cada mes se empieza casi desde cero.
06Que el negocio no tenga que adaptarse siempre al programa
Cuando las herramientas que usáis no encajan, podemos adaptarlas o crear una nueva: una aplicación, un panel, un portal o un programa pensado para vuestra forma de trabajar.
Pasa cuando el programa no permite lo que necesitáis y se acaba trabajando aparte: la lista de espera en un papel, los vencimientos de cada cliente en una hoja de cálculo o el seguimiento de las propuestas en la memoria de alguien.
Automatizar, conectar, adaptar lo que ya usáis o construir algo nuevo.
Y no todo empieza con un cliente.
Una parte importante del trabajo ocurre detrás: documentación, datos, tareas administrativas y procesos que dependen de que alguien recuerde el siguiente paso.
Sin perseguir. Sin copiar. Sin depender de que alguien se acuerde.